Tiras de Contacto

La mayoría de las estaciones de metro de Santiago cuentan con tragaluces en sus entradas que iluminan los accesos.
Me tocó encontrarme con un hombre que, cigarro en boca,  limpiaba los vidrios y se paseabe entre la estructura metálica conectado a su manguera como una especie de buzo en la superficie.

Tomé varias fotos mientras aparecía en los cuadros de luz. De inmediato pensé en que el resultado sería bastante geométrico y me pareció interesante probar el revelado en blanco y negro considerando el contraste de las formas con las iluminaciones.

Aunque me gustaron varias imágenes de la serie, siempre tuve la idea de dejar como final una sola imagen.
Luego de conversar con cercanos, buscando orientación sobre cuál podría ser la foto elegida, nació la idea que la secuencia completa se veía como tiras de contacto. Esto me hizo sentido y me convenció para dejarlo como concepto principal del ejercicio.

FIESTA DE CUASIMODO

La Reina, Santiago.


La fiesta de Cuasimodo es una fiesta religiosa popular de Chile Central que data del siglo XIX y que se celebra el fin de semana siguiente al Fin de Semana Santo.
Consiste en una comitiva que acompaña a un sacerdote para entregar la comunión a los enfermos, generalmente postrados, que no pudieron comulgar.
Originalmente la procesión se hacía en caballos, dado que se cruzaban caminos rurales para llegar hasta los afectados. Con ese propósito, se construyó un Coche de Paseo que transportase al sacerdote que, según cuentan en la zona, corría el riesgo de ser asaltado por bandoleros en las rutas.

Esta práctica de Cuasimodo se habría originado en el año 1864, cuando un grupo de amigos decidió proteger al sacerdote del sector para entregar la comunión a quienes no podían asistir a misa. Por esos años un conocido bandolero, Federico Soto, robaba en los caminos aledaños a Talagante. Estos primeros cuasimodistas prestaban un coche cerrado al párroco para que se protegiera de cualquier ataque, pero con el correr del tiempo, la Familia Undurraga facilitó el antiguo coche de paseo familiar, el que ahora pertenece a los Cuasimodistas de la Iglesia Inmaculada Concepción.


La fiesta se celebra comúnmente en las comunas de Lampa, Batuco, Colina, Quilicura, Huechuraba, Conchalí, Cerro Navia, Quinta Normal, Maipú, La Pintana, La Florida, Peñalolén, Los Domínicos, Macul y La Reina, siendo esta última la locación de este registro fotográfico.

Poco antes de las 8:00 am del día domingo 24 de abril, se reunió la comitiva en la Parroquia San José Patrono de la Iglesia, ubicada al frente de la Plaza la Reina en la calle Onofre Jarpa.


Luego de agruparse y recibir la bendición en la parroquia, se dio inicio a la celebración. La caravana empezó a bajar por la calle Carlos Silva Vildósola en un recorrido con varias paradas en hogares, casas de reposo y otros establecimientos relacionados, para terminar finalmente en la Aldea del Encuentro.





La fiesta consiste tradicionalmente en una procesión a caballo que escolta las formas eucarísticas, portadas por el sacerdote que es transportado en una carreta engalanada para la ocasión. El propósito de ella es llevar la comunión a los enfermos y ancianos que no pudieron comulgar durante el triduo pascual.


 
    Los escoltas, llamados Cuasimodistas, se organizan en cofradías y se atavían de manera especial destacando un pañuelo generalmente blanco (para cubrir sus cabellos en señal de respeto a Cristo sacramentado, dado que en su presencia no se debe usar sombrero), cubriendo además sus ropajes de Huaso con una capa corta llamada “esclavina”.
En sus inicios, el sacerdote iba en un carruaje asistiendo a lugareños, acompañado de toda su indumentaria y accesorios de plata y oro. Pero durante el período de la Patria Nueva, afloraron bandidos que asaltaban las comitivas sin respetar al clérigo que oficiaba y a quien robaban todas las cosas de valor; por lo tanto, empezaron a salir escoltados por hombres armados a caballo como medida disuasiva y precautoria.










Los perros se roban la película. Acompañan la caravana durante todo el trayecto y la defienden con garras y dientes de otros perros intrusos que intenten figurar. Mantienen el trote con clase y elegancia y reciben los vítores de la gente que presencia el desfile.





A nivel nacional, existen más de 150 Cuasimodistas y aproximadamente 100 mil personas participan de la fiesta.

Lejos de ir mermándose su celebración, con el tiempo se ha ido actualizando. Se han incorporando bicicletas, motos y autos al recorrido, los que al igual que los caballos y carretas, son adornados por la comunidad con flores y ornamentos de colores sobre todo blanco y amarillo.





Los niños también son actores principales de esta celebración. Acompañan a los cuasimodistas en su trayecto y participan de los bailes y muestras folclóricas que se realizan en cada parada.
Ellos disfrutan del colorido espectáculo, saludando a los Cuasimodistas desde sus casas o en los lugares de encuentro.
MPara la gente esto se ha convertido en una tradición que esperan ansiosamente año a año. Lo interesante de este trayecto en particular, es que parte una zona acomodada de la comuna y termina en una más popular, siendo recibida con la misma alegría y cariño en cada sector del recorrido.
Muchas personas se suman a la caravana y acompañan la comitiva, mientras que otras se instalan en familia a disfrutar del desfile.





Avanzado el recorrido, se deja de lado la formalidad, dando pie a todo tipo de situaciones espontáneas y distintas que se no es extraño ver en un desfile de más de 5 horas de duración.


Los colores y patrones del grupo se repiten y crean distintos submundos visuales en los personajes de la comitiva.
Lo bueno en este estilo de registros fotográficos es que se dispone de bastante tiempo para observar y detenerse en detalles y escenas que ocurren a cada momento. 




Los bailes y presentaciones de las agrupaciones son los momentos más esperados por quienes presencian la fiesta.
Se detienen en lugares designados y presentan bailes de cueca con participantes de todas las edades, donde contrastan los colores y detalles en los vestidos de las mujeres, con los sobrios trajes de huasos en los varones.






Mientras se realizan las comuniones a los enfermos, las presentaciones y los bailes, hombres y mujeres montados a caballo esperan a un costado atentos, como en los inicios de la celebración, a cuidar que todo se mantengan en orden. Al retomar la marcha, un grupo parte primero dirigiendo la comitiva mientras que otro se mantiene detrás para cuidar las espaldas de la misma. En el grupo de cuasimodistas de este recorrido, destaca un jinete no vidente (al centro en la foto posterior) que cabalga junto al grupo y no muestra ningún tipo de impedimento montado en su caballo.






Los distintos grupos que participan en la fiesta se muestran con buena disposición frente a las fotografías, posando incluso en los distintos tramos del trayecto para retratos en sus carruajes y caballos.

Ese día se percibió una energía muy positiva en el ambiente, tanto de parte de los participantes en el desfile como de los vecinos que lo recibieron. Es una muy buena instancia para hacer un registro fotográfico, sobran situaciones de todo tipo y el paisaje se llena de colores y texturas. Además el buen ánimo en la gente hace que se disfrute de principio a fin. 
Hasta el próximo año!







FotoRelatos

Historias de viajes, recuerdos y experiencias.






ares dejan peluches en su nomb

FOTORELATO-06

Región de Valparaíso.

VALPARAÍSO


Valparaíso es una ciudad icónica de Chile. Un lugar muy estimulante visualmente, reconocido por su colorida arquitectura, sus infinitas escaleras, su particular gente y los perros y gatos apareciendo en todas partes del paisaje.
Además es un excelente destino gastronómico y está muy cerca de Santiago, esto lo hizo el lugar ideal para realizar la primera salida de 2022.

En lo personal, este nuevo año tuvo un comienzo intenso y muy determinante.
Con mi novia compramos nuestro primer auto lo que nos proyecta a hacer muchos viajes y salidas. Estamos muy felices por eso, pero el inicio de año estuvo marcado principalmente por la partida de mi querido perro. Esto ha significado un cuestionamiento a muchas cosas y una baja emocional importante. Marcó un antes y un después en mi vida. Por lo tanto este viaje, el primero sin él presente, es un viaje muy especial.




Mi amado perro Milo no alcanzó a viajar con nosotros de forma física en nuestro primer auto, pero sabemos de corazón que nos acompañará a cada destino que vayamos por siempre. A 3 meses de su partida, lo extraño profundamente cada día.
A él, con mucho amor, dedico este fotorelato. ︎





El trayecto del viaje es tan atractivo como el destino mismo. Acá comienza la desconexión y al tomar la carretera, empieza a relajarse la mente y los sentidos se activan.

Cada viaje tiene su banda sonora en particular. Mientras suena durante el camino, dejo mi cabeza fluir y empiezo a pensar en los motivos del recorrido que hacen mis compañeros de carretera.

Somos escoltados por un grupo de motociclistas, la mayoría en parejas. Veo como disfrutan el camino. Imagino que sobre todo para ellos, el trayecto debe ser la mejor parte del viaje.



Un beneficio de los que nos gusta hacer fotografías, es que un atochamiento en el camino puede ser una oportunidad interesante para capturar las escenas que suceden alrededor.

Aparecen imágenes mientras avanzamos lentamente, algunas en la gente detenida, otras de autos y camiones que van junto a nosotros y también de personas en el entorno en el que vamos avanzando.

Finalmente logramos avanzar de forma fluída y tomamos la ruta que nos dirige hacia nuestro destino.







Ya en la ruta a la playa, las escenas comienza a verse más rurales, se muestra el campo y abrimos la ventana para empezar a respirar el aire fresco.


Por fin en el destino, Winebox Valparaíso.
Este hotel rápidamente se convirtió en nuestro favorito. La primera vez que lo visitamos quedamos encantados con nuestra estadía y desde entonces siempre que visitamos Valparaíso volvemos acá. Tiene buen ambiente, es cómodo y bonito, los desayunos son maravillosos y está muy bien ubicado.


Las habitaciones están hechas de coloridos containers apilados que hacen reconocible este hotel desde lejos. En el interior, la mayoría de elementos están hechos de materiales reciclados, jarrones y lámparas de botellas, sillones hechos con tinas cortadas y mesas y sillas de grandes garrafas de vino. En la parte superior cuenta con una terraza con vista panorámica al puerto desde donde se ven hermosos atardeceres.



Ya instalados y con ropa cómoda nos preparamos para lo que venimos: Recorrer, caminar, subir y bajar escaleras.






Una de las características principales de la ciudad porteña son sus extensas y variadas escaleras. Prácticamente hacia cualquier lugar que te dirijas tendrás que bajar y subir más de una. La gente local hace su vida en torno a ellas y están acostumbrados al formato.

No existe mejor bienvenida que una camada de gatos cachorros jugando a nuestros pies, su madre bien alimentada se acerca cariñosa a nosotros.


Algunas escaleras llenas de vida y color, recorridas por miles de pies al día. Otras silenciosas y escondidas, apenas iluminadas por un tímido rayo de luz.

El sector del Cerro Concepción es uno de los principales centros turísticos. Cuenta con tiendas de productos locales, bares y restaurantes. Al estar construído entre cerros y caminos irregulares, parece un lugar nuevo cada vez que se visita.

Luego de recorrer bastante y comer algo para recargar energías nos dirijimos de vuelta al hotel. Tomamos la ruta por el “plan de Valparaíso” que es la parte plana de la ciudad, por supuesto para llegar ahí hay que bajar y subir escaleras.








Una de las cosas interesantes que se puede encontrar en Valparaíso son los contrastes en las escenas que nos rodean. A veces vemos mucho movimiento en un sector y sentimos esa aceleración. Luego cruzamos la calle y aparecen momentos llenos de calma y serenidad. Es una ciudad en constante cambio de ritmo y movimiento dependiendo de cómo y dónde se mire.








Otra de las características más reconocibles de Valparaíso son sus perros. Están por todas partes y forman parte del paisaje. Están bien alimentados y son muy dóciles. A cada momento nos regalan imágenes llenas de alegría con su presencia. Creo que es una gran terapia caminar y hacer fotos de perros en lugares como este. 









Es prácticamente imposible toparse en la calle con una escena como esta y no sonreir. Un perro descansa despreocupado sobre su espalda sin importarle lo que pasa a su alrededor. A veces una buena siesta es el mejor regalo en el mundo. 

















Con el corazón feliz por un lindo de recorrido por la ciudad, lleno de gatos y perros, volvemos al hotel desde donde aprovecho la vista de nuestra habitación para fotografiar las últimas situaciones alcanzo a ver desde ahí antes de subir a la terraza a despedirnos de este lugar y disfutar de un último atardecer.


La última luz de la tarde suele ser la más bonita, también el inicio del anochecer y la aparición de las luces de la ciudad,  sobre todo cuando tienes una vista tan especial y sientes que has aprovechado el día al máximo.









Por la mañana emprendemos rumbo a Santiago con la satisfacción de que el viaje cumplió todas las expectativas.

Siempre es bueno visitar Valparaíso para estimular la vista y los sentidos, es terapéutico y sirve como acto simbólico de inicio a un nuevo ciclo.

Cosas tan simples como esta son las que nos hacen felices.