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Región de Valparaíso



QUINTAY


Un viaje postergado por casi un año hace que, a pesar que la duración de este sea apenas de una noche, se convierta en todo un evento. 

En ciertos momentos transcurren días, semanas y meses y no nos damos cuenta como pasa el tiempo y en otros en cambio, dos días se aprovechan al máximo y se siente como si fuera mucho tiempo.
Se logra rescatar la mayor parte de estímulos del viaje y se tiene en el recuerdo una experienca muy nutrida de momentos memorables.






La sensación de dejar nuestro lugar habitual de rutina hace que saliendo de él, automáticamente todo parezca atractivo. El paisaje se torna llamativo hacia donde se mire y el mejor recibimiento a este descanso es un grupo de perritos paseando a un costado de la carretera.




Las personas que visitan la costa disfrutan del entorno en forma personal o con sus queridos, atesorando momentos que recordarán posteriormente.




Un breve bosque tupido esconde la playa para generar ansiedad y hacer que este primer encuentro con ella tenga mayor impacto. 







La luz del sol en la tarde sirve para jugar entre las diversas texturas que se encuentran en la playa. A esta hora la iluminación cambia constantemente y se descubren nuevas escenas hacia donde se mire.







Alejándose un poco de la costa principal se crea una mayor desconexión al aparecer  paisajes que se asemejan a estar por primera vez pisando un planeta desconocido.



Cada uno vive esta experiencia a su manera. Proyectando tal vez sus próximos panoramas en lo que queda de estadía o dándose un tiempo para contemplar el entorno.





De vuelta desde la playa aparece en lo alto del cerro un bosque como un laberinto infinito en el que se pueden imaginar todo tipo de historias.






El lugar que nos cobija transmite calma y tranquilidad y nos hace pensar  en todas las experiencias vividas en una corta estadía pero aprovechada hasta el último momento.


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Petorca, región de Valparaíso.


ZAPALLAR


En búsqueda de un lugar tranquilo y  desconocido, para estimular la vista con nuevos paisajes, nació este viaje a Zapallar.

Un lugar recurrente en las vacaciones de las clases acomodadas pero que para mi era un total misterio, muy distinto a las playas donde solía veranear.

Casas lujosas rodeadas de paisajes verdes y accesos muy bien cuidados a la playa daba le sensación de estar en un balneario de lujo.



Tomando el desvío hacia la playa, empezamos a ver una ruta rodeada de eucaliptos y aromos, donde los primeros personajes al costado del camino hacen su aparición.





Comenzando a recorrer el sector, el paisaje deslumbra a vista abierta y en cada uno de sus detalles. Dentro del pueblo podemos conectar con la playa por distintos caminos y sin darnos cuenta, volvemos donde comenzó el recorrido como si fuese una suerte de laberinto.


La arquitectura se integra con el entorno. Estando cerca de la playa se ven casas ostentosas con construcciones sólidas, piscinas y pequeños parques interiores. Abriendo la vista hacia el cerro podemos distinguir distintos tipos de ellas, teniendo en común, lo bien cuidado y limpio de los lugares.


En la caleta encontramos diversidad de fauna, sobre todo aves, siendo las principales las gaviotas y pelícanos, aunque no es extraño encontrarse con un buitre, pequeños diucones u otras especies de distintas apariencias.

Los pelícanos muestran un liderazgo entre las especies de la costa. Sus texturas y colores se mezclan con el escenario marino rocoso.



En la asamblea se abre una votación y el buitre que merodea la playa es expulsado por los jurados.
Una gaviota vigila que se cumpla la decisión tomada y el buitre se aleja del lugar.
La comunidad de dicuones parece estar de acuerdo con el veredicto.







En los alrededores de la pescadería podemos encontrar distintos gatos y perros bastante sociables. Conocen la técnica perfecta para hacerse amigos de los turistas y así obtener un cariño o algo de comida.


La gente que trabaja en el lugar se ve feliz haciendo sus actividades, principalmente pesca y turismo. ¿Quién no haría su trabajo con gusto acompañado de este privilegiado paisaje?





Los veraneantes habituales pintan, pescan y pasean por los alrededores.




Algunos solo con la compañía del mar encuentran la recompensa que vinieron a buscar a este lugar de la costa.
Con la última luz del sol aparecen las siluetas que van dejando la playa hasta una próxima vez.


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︎  TUNQUÉN
Región de Valparaíso

TUNQUÉN


Un escape en medio de la pandemia, dejando un Santiago desolado con la intención de que aislarse en una playa poco concurrida, rompa la monotonía de la rutina de encierro en la que se vive actualmente.



A la vista, situaciones, colores y texturas entregan una desconexión inmediata. No se dimensiona el poder liberador que tiene la naturaleza hasta que se experimenta.












La playa abierta es el escenario que recorren aves, perros, pescadores y unas pocas personas. Por primera vez en mucho tiempo, dejamos de lado los pensamientos sobre la situación sanitaria y nos dejamos llevar por las imágenes que vemos.

Niños se cubren del viento. Pescadores y pipilenes buscan los recursos que les entrega el océano.

El mar se convierte en un lienzo donde la rocas, las algas y la espuma pintan cuadros abstractos. Nosotros con una vista privilegiada guardamos una imagen.
En la vista a la playa, un momento personal de 2 hermanas jugando con su perro.






Una pareja en su intimidad admira la inmensidad del mar desde una playa pequeña buscando probablemente, la misma sensación de libertad y recarga de energía que experimentamos nosotros en este viaje.


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︎  MALALCAHUELLO
Temuco, región de la Araucanía



MALALCAHUELLO

Malalcahuello fue un viaje de otoño lluvioso. Araucarias, bosques, frío y una casa en un árbol fueron parte de un recorrido que reveló lo más bonito de los paisajes del sur.










Desde la salida del aeropuerto, el gris del cielo acompaña paisajes urbanos. Personas en una vida campestre y la soledad de la línea del tren.




El cielo gris también se contrasta con coloridas casas de madera, pastizales verdes, perros que recorren y corren por el lugar.




A ratos el cielo abre, dejando entrever pedazos de azul. El río suena, quebrando el silencio del lugar.






Una casa en un árbol es el lugar donde nos quedamos. Un puente colgante, un río que pasa por debajo, un bosque que nos rodea y nos hace sentir más alto de lo que estamos.





Las araucarias aparecen entre las nubes de sorpresa como sombras. En la cima de los cerros, arriba casi tocando el cielo.