FOTORELATO-04 

Petorca, región de Valparaíso.


ZAPALLAR


En búsqueda de un lugar tranquilo y  desconocido, para estimular la vista con nuevos paisajes, nació este viaje a Zapallar.

Un lugar recurrente en las vacaciones de las clases acomodadas pero que para mi era un total misterio, muy distinto a las playas donde solía veranear.

Casas lujosas rodeadas de paisajes verdes y accesos muy bien cuidados a la playa daba le sensación de estar en un balneario de lujo.



Tomando el desvío hacia la playa, empezamos a ver una ruta rodeada de eucaliptos y aromos, donde los primeros personajes al costado del camino hacen su aparición.





Comenzando a recorrer el sector, el paisaje deslumbra a vista abierta y en cada uno de sus detalles. Dentro del pueblo podemos conectar con la playa por distintos caminos y sin darnos cuenta, volvemos donde comenzó el recorrido como si fuese una suerte de laberinto.


La arquitectura se integra con el entorno. Estando cerca de la playa se ven casas ostentosas con construcciones sólidas, piscinas y pequeños parques interiores. Abriendo la vista hacia el cerro podemos distinguir distintos tipos de ellas, teniendo en común, lo bien cuidado y limpio de los lugares.


En la caleta encontramos diversidad de fauna, sobre todo aves, siendo las principales las gaviotas y pelícanos, aunque no es extraño encontrarse con un buitre, pequeños diucones u otras especies de distintas apariencias.

Los pelícanos muestran un liderazgo entre las especies de la costa. Sus texturas y colores se mezclan con el escenario marino rocoso.



En la asamblea se abre una votación y el buitre que merodea la playa es expulsado por los jurados.
Una gaviota vigila que se cumpla la decisión tomada y el buitre se aleja del lugar.
La comunidad de dicuones parece estar de acuerdo con el veredicto.







En los alrededores de la pescadería podemos encontrar distintos gatos y perros bastante sociables. Conocen la técnica perfecta para hacerse amigos de los turistas y así obtener un cariño o algo de comida.


La gente que trabaja en el lugar se ve feliz haciendo sus actividades, principalmente pesca y turismo. ¿Quién no haría su trabajo con gusto acompañado de este privilegiado paisaje?





Los veraneantes habituales pintan, pescan y pasean por los alrededores.




Algunos solo con la compañía del mar encuentran la recompensa que vinieron a buscar a este lugar de la costa.
Con la última luz del sol aparecen las siluetas que van dejando la playa hasta una próxima vez.